La polémica ha surgido cuando se ha dado a conocer que la penalización se añade a la impuesta por la propia operadora -en Estados Unidos, T-Mobile cobra unos 200 dólares por este mismo concepto. En resumen, los propietarios de un Nexus One que decidan rescindir el compromiso de permanencia tras el periodo de pruebas de 2 semanas pero antes de los cuatro meses de uso, se encontrarán con que tienen que pagar un montante de 550 dólares más que aquellos que adquirieron el terminal "libre" desde el principio. Dichosa letra pequeña...
Visto en Engadget.
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